Honrando el pasado

Siempre he pensado que vivir la vida es un maravilloso arte, un desafío y un gran reto, donde solo disfrutan las personas resilientes, las que deciden construir de forma positiva con todo lo que suceden a su alrededor. Hace tiempo escuché que no podemos cambiar lo que ocurre y sí podemos elegir lo que hacemos con ello, no podemos cambiar a las personas y sí podemos elegir como reaccionamos ante los comportamientos del resto. Elegir vivir sin ego es de los entrenamientos más sabios y a la vez más retadores que nos podemos encontrar en nuestras vidas humanas. El ego nos planta cara y a veces acaba con relaciones, momentos maravillosos e incluso con el amor.

Hace años decidí emprender un viaje, el compromiso de ser mejor persona, mejor espíritu y mejor luz para el resto de los seres. Cual samurái en su batalla con el enemigo, cada día aprendí, poco a poco, a plantarle cara al ego. A veces he caído, me ha derrotado y me ha devastado y muchas otras veces le he vencido, le he mirado firme y determinada a la cara eligiendo ser yo quien llevara las riendas de mis momentos. Esas pequeñas, grandes batallas han sido de los manjares más sabrosos de mi vida. No tiene descripción cuando logras callar al ego, ponerle en su sitio y decides una y otra vez mirar al resto de personas con compasión, con amor y con perdón. Todos los humanos estamos aprendiendo, venimos a este planeta a sacar lo mejor según nos lanzan, en ocasiones, lo peor, y es ahí donde reside el regalo de la vida, enfrentarnos a los muros más altos con nuestras mejores habilidades. Es como cuando quieres saltar desde lo alto de un risco, debajo hay agua y tu mente sabe que no pasa nada y sin embargo esa altura te puede frenar y paralizar, y una pequeña vocecita en tu interior te provoca miedo, prudencia y te quiere retirar del salto. El instante de tomar la decisión de saltar y hacerlo es grandioso, es entonces cuando te das cuenta de que lo puedes repetir una y mil veces más y que solo tú vas a decidir a partir de ahí cuando y como hacer las cosas. Hay un anclaje neuronal que se crea en el silencio interior donde puedes volver siempre que lo necesites.

Cinco años pueden ser mucho en la vida de una persona. Cinco años compartiendo y conviviendo crean vínculos y experiencias que permanecen en la retina, en el consciente y en el subconsciente de la mente.

Hacía más de treinta años que no veía a la gran mayoría de compañeras de colegio, con las que compartí cinco años de mi vida cuando era una niña. Recientemente he tenido la ocasión de volverme a cruzar con algunas de ellas y compartir un puñado de lindas horas en las que tuve el grato regalo de honrar nuestro pasado y en ese regalo había otro que lo acompañaba, la falta de ego, solo había un grupo de mujeres deseosas de compartir, de reencontrarse y de saber que al resto le había ido la vida bien. Experimentar un grupo de seres humanos que se encuentran sin ego, sin juicios ni críticas es un rico manjar.

Como Ser Espiritual y no morir en el intento, https://www.youtube.com/watch?v=y8ZG2_Y3_WI&t=31s

En ocasiones queremos huir y alejarnos de lo cotidiano, de la rutina, incluso de nuestro pasado, sin embargo, honrar los años vividos y a las personas con las que lo hicimos es un acto de sanación para el alma. Ejemplo de ello es la película de Coco, altamente recomendable, donde conciliar el pasado con el presente devuelve la armonía a una familia. Honremos siempre nuestro pasado, busquemos el punto donde todo se encuentra y todo fluye, donde somos más grandes que los retos que tenemos delante y donde dar el salto al vacío es lo más fácil y gratificante del mundo. Elige siempre ser más grande, elige ser http://www.blancaholanda.com/balanced-woman/. Gracias a todas las personas con las que nos hemos cruzado en la vida podemos ser quien somos hoy, si quitáramos tan solo a una persona, quizás el resultado sería diferente, cada persona trae una lección y un escalón en el viaje de la evolución de nuestra alma. Por ello, doy las GRACIAS a todas esas personas que un día pasaron por mi vida y bendigo a todas las que aún están.